2026/07/28

juntando pirulos sin aburrirme en el intento

¿qué es eso de «pirulos» y cómo es que se los junta? es cumplir años, ¡pero a qué costo! (bueno, la exclamación es el toque dramático; por lo demás, juntar pirulos —para mí— es…

… cumplir años como quien cumple metas: 

seguir respirando ✔

apagar los fuegos que incineran y encender los que abrigan ✔

no forzarme a hacer vida social ✔

hacer vida social solo con quienes quiero y en grupos chiquitos ✔

escribir cada tanto, algo, lo que sea, en papeles físicos o virtuales ✔

cantar y/o bailar mientras me baño ✔

discutir solo con quien creo respeta lo que digo, aunque no lo comparta ✔

darme más tiempo para dibujar garabatos y pintar sinsentidos ✔

leer lo que la intuición me dicta, aunque no esté de moda o aunque todos estén leyendo lo mismo ✔

escuchar todos los días al menos unos segundos de música (de la que está de moda, de la que me transporta en el tiempo, de la que tiene significados profundos, de la que genera un automático intento de perreo) ✔

comprar chucherías que me hacen feliz (esferos de colores, papelitos adhesivos, calcomanías, sellos y otras bellezas por el estilo) ✔

no comprar tantas chucherías porque no hay que exagerar en los gastos a los que les dicen vacíos ✔

comprar libros que me hacen feliz (o sea todos los que compro, aunque el nivel de felicidad poslectura no siempre es el mismo del inicio) ✔

escuchar a mi cuerpo cuando dice «soltá la galletita» ✔

hacerme aunque sea de vez en cuando algún chequeo médico ✔

agradecer cada día por todo (todo) lo vivido ✔


… cumplir años como quien se plantea nuevos objetivos:

hacer más ejercicio 🈓

leer más 🈓

escribir más 🈓

organizar mejor mi tiempo 🈓

organizar mejor mis gastos 🈓

bajarle 3 rayitas al desorden 🈓

ver menos Twitter y más series 🈓

regalar lo que guardo «por si acaso» pero ya no uso 🈓

comprar solo lo que estoy segura de que voy a usar (salvo en el caso de chucherías y libros 😁) 🈓

pasar más tiempo con mi gente querida (en situaciones que no me produzcan ansiedad social) 🈓

pedir la nacionalidad argentina 😂  🈓

agradecer cada día por todo (todo) lo vivido 🈓


2026/07/16

Alegrarse por los triunfos ajenos.

Alejarse por los triunfos.

Alegrarse: 

cada vez hay menos motivos,

pero hay.

Gracias por los motivos, entonces.

2026/06/14

tiempos estos

Tiempos en que la vida es menos vida,

vida que duele de tan vida.


Tiempos que golpean sin piedad,

golpes impíos que aruñan el corazón roto,


Tiempos que dejan a todos atrás y apenas,

entre penas viejas que son siempre nuevas,

entre penas nuevas que se sienten viejas,

dejan que me lama las heridas.

2026/04/30

Tres milagros

¿Qué es un milagro? Algo que pasa todos los días.

Un par de semanas atrás, uno de mis tíos maternos no se podía mantener despierto, por tanto no podía ponerse de pie ni comer. Luego de una internación corta en una clínica, volvió a casa reanimado, aunque su enfermedad (alzhéimer) ya se ha robado gran parte de su esencia.

A inicios de esta semana, luego de días en que ya casi no comía y de un día entero en que no lograba mantenerse despierta, a mi tía paterna la tuvimos que ver en una sección de emergencias que se llama "cuidados críticos" (o algo similar), porque la desahuciaron: la noticia de que quizá no pasaría la noche nos rompió. Al día siguiente ya se puso de pie, comió (poquito, pero comió), sonrió, preguntó por sus hijos en un ratito que salieron para almorzar… Ayer le dieron de alta y ya está en su casa.

Ayer operaron a otro de mis tíos paternos: extirparon de su carita una especie de lunar que, tras la biopsia, resultó ser algo maligno. "Con la edad me he vuelto más sensible", nos dijo a una de mis primas y a mí cuando nos contaba que estaba un poco asustado por esa y otra operación que tiene pendiente. Lograron sacar todo lo malo y también ya fue dado de alta.


El tiempo es muy cruel, pero hay que abrazarlo: cada día de vida de las personas a las que queremos es, sin duda alguna, un milagro.

2026/03/12

infinito

 En infinitivo, infinito: extrañar.

No hay día en que no te piense, no hay risa o llanto en que no me hagas falta…

Confieso que ya la vida me pesa menos, que he reaprendido a respirar (aunque cada tanto se me olvida de nuevo), pero el tiempo sin ti es un destiempo constante, cortante, cobarde, confuso, combustible. 

Conjugado, infinito igual: te extraño siempre, ma.

2025/11/24

2025/10/14

 La suerte y la desdicha de mirar todo desde afuera por no comulgar con ninguno de los credos en contienda…

Desde acá se ve la brutalidad de unos y otros, la podredumbre de unos y otros, la necedad destructiva de unos y otros. Desde acá también se ve explotar a las víctimas que aplastan, unos y otros, con sus egos.
Desde acá se escuchan los insultos que pretenden reemplazar a los argumentos (porque estos no existen para unos y otros, al parecer). Desde acá se ven los dedos que apuntan al bando contrario para convencer(se) de que esos, los de la otra orilla, son «los malos».
Y cada tanto, unos y otros señalan hacia acá —el afuera de su burbuja violenta y maniqueísta— para gritarnos «estúpidos, inhumanos, clasistas, racistas, tibios, correístas, noboístas» cuando atinamos a susurrar que ojalá se sentaran a dialogar para que podamos recobrar algo de paz, algo.

2025/09/30

Ensayo sobre la ceguera conveniente

¿Habrá forma de que entiendan que estar a favor o en contra del paro no es sinónimo de ser gobiernista o correísta? ¿Es tan difícil comprender que todos tenemos derecho a cuestionar formas y fondos, de unos y de otros? ¿Quién les dijo, señaladores, que ustedes son dueños de la verdad y todos los que no repetimos su discurso (panfletario, de uno u otro lado) somos merecedores de repudio y hasta de insultos?

Aquello de que "no todo es blanco o negro" es más que una frase hecha, es de las pocas verdades impajaritables que solo los necios pueden discutir. Parece, señaladores, que ustedes están amontonados en ese club, el de los necios, porque se aferran a que solo hay esos dos colores (por si acaso: no me vengan con la teoría del color y la luz, que ese no es el punto) y que solo el que ustedes defienden es "el bueno". ¿Y hay algo peor, señaladores? Sí: son incapaces de cuestionar cualquier falla, error, desproporción de su color elegido (a veces ni siquiera por convicción, sino por conveniencia; a veces ni siquiera por elección razonada, sino por seguir a la manada que primero les susurró falsedades un par de días seguidos).

Para mí (clarito: para mí), el presidente de turno es tan nefasto como el que en otro "30S" se abrió teatralmente la camisa para ofrecerse como "mártir" 👀 y, acabado su show, siguió en lo suyo (no intentaré que sus fans recuerden la persecución a periodistas, estudiantes y más ciudadanos, porque lo justifican tanto como esa supuesta paz, que fue alcanzada al altísimo precio que hoy pagamos todos: tratos y destratos que solo apuntaron a satisfacer a las mafias, incluyendo la por él liderada). ¿Que sea un machi-baby lo justifica? No. ¿Que el machi haya actuado igualito, solo que pax narca mediante? No.

Ahora bien, ante la peste que es para el país la "clase política" (especialmente quienes ocupan cargos en el Gobierno, la Asamblea y zonales), ¿es válida la protesta? Sí, siempre es válida, es un derecho ciudadano. ¿Que la protesta sea válida legitima cualquier nivel de violencia que se ejerza de parte de quienes la llevan a cabo? No, como tampoco es válido el abuso de la fuerza de quienes reprimen, maltratan y matan (hay un comunero asesinado por un militar: Efraín Fuerez).

Al Gobierno se le debe exigir cumplir con lo que es su deber: administrar la nación de forma honesta y responsable, procurando salud, educación, seguridad y acceso a fuentes de empleo con remuneraciones justas. Y más, que se dé prioridad al país por sobre el ego del presidente (cosa que parecería obvia, pero Ecuador se especializa en elegir narcisistas como "mandatarios"), ¿cómo?, empezando por respetar la independencia de poderes y actuando en función de objetivos sensatos y no para salirse con la suya.

¿Qué se les puede pedir a los protestantes radicales?, y cuando digo protestantes radicales me refiero a quienes se toman el nombre de un tal "pueblo" (colectivo que, a veces, anula a los individuos) para destrozar edificios y autos policiales, apedrear a periodistas (herencia de…, y luego se quejan de que los medios no informan lo que "de verdad" sucede), secuestrar a soldados o policías (que, al igual que los manifestantes, no son todos "buenos" ni todos "malos" y, nos guste o no, son parte también de eso a lo que llaman "pueblo"), amenazar a trabajadores con "castigarlos" si se atreven a cumplir con sus labores, o destrozar autos y propiedades de cualquier cristiano (o no) que se encuentran en su camino protestante. Nada, imagino dirán algunos, porque muchos de esos radicales están cobijados por los ponchos de los dirigentes y –sobre todo– exdirigentes de la CONAIE, lo que hace que los asumamos como indígenas (aunque algunos ni siquiera sean ecuatorianos) y, con auspicio de ciertas interpretaciones antropológicas-sociológicas-ideológicas, a los indígenas los tratan con una condescendencia insultante, con un paternalismo que es más colonialista que progresista.

Pero bueno, sé que lo que me parece ideal (pensar, cuestionar, respetar) no pasará, porque los grises no se contemplan en ninguno de los bandos y mencionarlos resulta un autoatentado: a un amigo querido (persona respetuosa, sensata y equilibrada), le han dicho desde "inhumano" hasta "estúpido" (pasando por otras cositas más) por 'atreverse' a escribir dos líneas sobre el paro.

Qué pena, señaladores, que este país esté aplastado también por sus dedos largos.

2025/08/25

sapientia populi

 La sabiduría popular no es tan sabia, por más popular que sea. Por ejemplo, se sentencia con frecuencia que "los niños y los borrachos siempre dicen la verdad": falso.

Niños y borrachos mentirosos hay, aunque la inocencia y los efectos del alcohol medien en sus palabras y sus actos. Yo conozco algunos ejemplares de ambos, niños que mienten y se les nota, tanto que ellos mismos se retractan con frecuencia; lo hacen a veces a manera de juego, a veces porque alguien más les pide hacerlo, o porque es lo que aprenden de su entorno inmediato.

Borrachos mentirosos son, por lo general, sobrios mentirosos: adultos que buscan manipular a sus interlocutores por medio de afirmaciones falsas, o seres que tratan de construir personajes en lugar de reforzar personalidades, o gente que no quiere enfrentar la realidad y se miente a sí misma en primer lugar.

También dice la voz popular que "lo que no te mata te hace más fuerte", no sé si esto sea tan así: lo que no te mata te deja herido, con dolores que quizá antes no conocías y que no siempre logras superar, así que no sé exactamente si sobrevivir dolorido equivalga a volverse más fuerte.

Y qué con "el tiempo todo lo cura"…, en todo caso tiene más sentido la variable "el tiempo todo locura": quienes habitamos este planeta desde hace al menos tres décadas (al menos, dije, no me estoy haciendo la guagua 😂), hemos sido testigos de cómo el tiempo no es médico ni chamán ni cosa que se parezca, que transcurren los días y el planeta empeora, los países empeoran, la gente empeora. Y no es una visión apocalíptica ni emo (si vivieron menos de tres décadas, googleen esto último 😁), es lo que pasa a pesar de que unos pocos intentemos nadar a contracorriente (¡ups!, acabo de darme cuenta de la falla: no sé nadar, seguro los otros "nadadores" contracorriente tampoco).


En fin. Hasta aquí mis reflexiones de un lunes cualquiera en el que debería estar trabajando en lugar de escribiendo cosas que no sé a qué vienen pero que, cada tanto, rondan mi cabeza.

2025/05/23

 y entonces vuelve la calma

el mar se aquieta sin dejar rastro de su sal

tal vez volví a ser río ("nuestras vidas son los ríos", decía un poeta), tal vez un arroyo que aprendió a moverse entre surcos. un riachuelo, quizá.

2025/05/08

 A veces se me enreda el alma alrededor del cuello, se anuda, aprieta, levanta mis pies del suelo. Cuando eso pasa, empiezo a sentirme lejana, deshabitante de mi cuerpo, viajera de la nada, andariega sin piernas ni camino, voladora sin alas ni viento.

A veces se me cosen los labios y los párpados pesan tanto que, cuando logro abrirlos, ya no sé cerrarlos, pero no me interesa ver nada más que la nada infinita que se dibuja en el techo.

A veces olvido que ya no tengo diecisiete años, que ya aprendí a vivir de nuevo, que me prometí no volver a dejarme arrastrar espiral abajo… Pero ser adulta es esto, imagino, porque si el mundo entero se derrumba a diario, por qué no iba a romperme también yo, de cuando en cuando.

2024/11/27

 Hace mucho que no escribo sobre mis lecturas. Hace mucho que no leía con tanta emoción. Hace mucho que no leía tanto. Hace mucho que no escribo. 


Hace mucho, hace tanto que el tiempo se volvió tan poco.

2024/08/19

cualquier cosa

Enroscada en los silencios de la Luna entera, me pregunto cuánto de eco es lo que presiento a lo lejos (lejos: distancia elegida por el bondadoso tiempo).

Que sean realidad mis palabras, tanto como mi silencio: a ese eco lo doy por cierto y abrazo su palidez sin miedo, beso su frente tibia y lo suelto con un mensaje bordado a fuego.

Que se calme tu mente. 

Que sepa hallarse tu espíritu.

Que tu cuerpo recupere la vida (vida: lo negado a otros cuerpos al imaginarlos vacíos).

Un día menguará la Luna, quizá entonces en la oscuridad logremos vernos.

2024/06/30

 ¿Qué buscas? 

Las respuestas están en el lugar del que huyes siempre, en los ojos de los que te escondes, en la voz que no quieres escuchar.



¿Te buscas?

Te regalo una certeza: sí, estás en estas líneas, en un poco de la rabia que tiñe a mis palabras, en la ternura ausente, en la paciencia que no es más.



¿Me buscas?

Aquí estoy, en las letras que escudriñas. 

Aquí soy, ¿puedes verme? 

Soy viento y me respiras, soy lluvia (para ti lejana) cantarina.



Quizá no te des cuenta, pero vas por buen camino: encuentra, encuéntrate. No me busques más.


2024/03/17

Los cielos Los sueños Los suelos Los miedos

El sinsentido de los espacios llenos El aterrador encanto de los vacíos Todo lo que suelto y rebota Todo lo que me enreda los labios Todo lo que me arranca las manos

Cuántico desparpajo de un petirrojo sin alas:
autólisis del espíritu

2024/02/22

El texto aquí redactado previamente ha sido borrado. 
Creatividad y capacidad de redacción fuera de servicio. 
Intente más tarde (no sé qué, pero usted sí, así que dele, inténtelo).


Atentamente,
La gerencia

2023/12/06

Hemos roto los silencios, una y otra vez, para recordarnos que existimos.

Ya no hablamos, gritamos cada tanto, pedimos auxilio; que nadie va a salvarnos responde el eco del abismo.


El plural, voz de la necedad o del descuido: no hablamos, no gritamos, no (nos) recordamos ni existimos.

Si alguien ha de salvarme seré yo, entre ecos de silencios abisales, reconstruidos.


2023/08/04

De silencios y palabras

Entonces me callé para no escucharte, porque entendí que la voz te la doy (o no: tú me la arrebatas y así finges que son tuyas mis palabras) hasta parecer que soy solo un eco. Con el silencio llegó la confirmación de lo que hemos sabido siempre: me detestas por no asumirte como centro, por negarme a ser tu objeto, por ser cada vez más yo-a-pesar-de-ti.

Y aquí estoy, escribiendo –que no escribiéndote–, contándome que hice bien en mantenerme a salvo en mis intentos de salvarte de tu sombra (quizá más que nobleza lo mío es necedad, lo sé). Me cuento además que contigo no cuento, y eso lo supe también siempre, pues tu estar intermitente depende de las demandas de tu ego.

¿Sabes que he hecho con tus esfuerzos constantes para convencerme de que estoy mal y de que no me quiero?, pues los he ido juntando en un frasquito que uso de pisapapeles, porque también colecciono tus papeles de víctima, de persona genial o de personaje cariñoso y bueno.

En fin, ahora tengo sueño y siempre, pero siempre, tengo muchos sueños (y no lo digo para acrecentar tu insomnio, pero serán efectos colaterales, creo).

Eso es todo. Buen viento y mucho cielo (para mí, porque yo sí lo merezco).

2023/07/19

Leí Betibú hace algunos meses…

Confieso que me he distraído. Entre trabajos, achaques y otras lecturas, he postergado esta suerte de reportes que decidí hacer creo que desde la pandemia. Y sí que se complica escribir la reseña de un libro con meses y otras obras de por medio, pero igual lo voy a intentar. 

Empiezo con lo obvio para quienes ya conocen a la autora: no cabe duda de que Claudia Piñeiro sabe contar historias policiales, tal como Nurit Iscar, la protagonista de su novela Betibú. En esta obra la realidad de la Argentina contemporánea se asoma entre líneas y le da una verosimilitud que la vuelve más atractiva. A diferencia de lo que suele pasar con otro tipo de narraciones, hay detalles que el lector puede deducir y comprobar unas páginas después sin saborear lo rancio de lo predecible, pues quien lee es parte del equipo de El Tribuno, el diario para el que trabajan Betibú (Nurit), Jaime Brena y "el pibe de Policiales", así que es su deber encontrar pistas, atar cabos y establecer teorías que permitan resolver los crímenes.

Ahora bien, si el vínculo con los personajes nos convierte a los lectores en nuevos habitantes de esas páginas, me siento obligada a reclamar una continuación de la historia, aunque sea un epílogo en el que se expliquen los motivos del verdadero culpable y si –en efecto– la mente (y la mano) detrás de todo es quien parece ser: también estas sospechas y conjeturas merecen confirmación o una narración que exponga la respuesta correcta.

Finalmente, me separo un poco del rol de lectora-personaje para mencionar lo fascinante de la casualidad con que llegan ciertos libros a cimentar circunstancias o procesos: desde hace un tiempo he leído mayoritariamente a mujeres, sin haber puesto atención a este detalle al momento de escoger las obras, y en muchos casos los textos han estado vinculados con el ejercicio de la escritura literaria y periodística. Aunque Nurit Iscar es un ser ficticio, ahora forma parte de las mujeres que me han incentivado a reflexionar sobre el porqué, el para qué y el cómo de la escritura: gracias por esto, Claudia.


2023/06/30

Mis ojitos de papel, mi corazón de tiza

He pasado una semana y un día de ver hacia adentro (porque afuera todo se veía borroso, y aún un poco), una semana y un día de no poder hacer ejercicio ni nada que requiera esfuerzo, de enfrentar un episodio de ansiedad por una vulnerabilidad no imaginada, de intentar leer mensajes y ver sombras en lugar de letras, de solo escuchar videos, de ver tele sin que las imágenes fuesen siempre claras, de tener junto a mi cama una torre de libros cerrados… ¿Qué pasó? Una cirugía necesaria que no era urgente, pero decidí no postergar porque el solo hecho de imaginarla me generaba cierta angustia que no quería prolongar. ¿Pasó algo más? Una oportunidad para mi subconsciente, mi inconsciente y mi disconscinte (?) de hacer una limpieza de verano en esos cajones que mi yo consciente había decidido no abrir más.

En estos días poscirugía he pasado noches de no hallar una postura que me permitiera dormir más de una hora seguida, también tuve dos o tres noches de un sueño tranquilo, profundo, delicioso, y he tenido noches "maso", con sueños en los que dos personajes detestables aparecieron: el uno vestido de payaso, intentando acercarse mientras yo me daba cuenta de sus intenciones y me iba; el otro mudo, sabiéndose no grato, no bienvenido, no aceptado, no perdonado, en la parte de atrás de un auto que yo conducía con la incomodidad inmensa de no poder echarlo porque a su lado estaba alguien a quien quería evitar un mal rato… 

Qué mal me caen los tres hermanos de mi consciente, seres malévolos que se aprovechan de un estado de sensibilidad inesperado para callarme, doblarme en zigzag y pasar ante mí nuevos niveles de ansiedad desbloqueados: la posibilidad  de rozar mis ojos con las manos o la almohada mientras duermo, la necesidad de apretar los párpados cuando estornudo, lloro o río descontroladamente, la angustia de pasar las horas sin leer, sin escribir, sin hacer aunque sea un par de estiramientos de esos que tanto agradecen mi cuello y mi espalda. (No vi la película, pero imagino que por aquí tiene que ir el guion de Intensamente).

Por suerte la realidad fuera de mi cabeza es, en ocasiones, menos ríspida que dentro de ella: mi familia ha cuidado de mis ojos y me ha ayudado con paciencia a calmar mi alma; ya veo mejor (y sé que todo volverá a la normalidad en unos días), ya puedo escribir y leer (aunque todavía no me animo con los libros, ellos son panas y entienden: no puedo hacerles zoom y no quiero forzar una lectura continua en la que todavía las letras bailan o se disfrazan), he caminado un poco más (con gafas y sombrero, muy juiciosa) y en el último chequeo el doctor dijo que todo está bien, que todo lo que me asustaba está dentro de lo normal y que debo cuidarme y tener paciencia nomás.

En resumen, todo pasa excepto algo: en situaciones como esta, tal como todos los días, extraño a mi mamá.